La disfunción eréctil o impotencia: Su diagnóstico y tratamiento.

Disfunción eréctil¿Qué entendemos por disfunción eréctil?

La disfunción eréctil o impotencia es  la incapacidad persistente de conseguir y mantener una erección suficiente para permitir un rendimiento sexual satisfactorio.

La disfunción eréctil es un trastorno benigno, pero afecta a la salud física y psicosocial y tiene una repercusión importante en la calidad de vida de quienes la sufren, así como sus parejas y familias.

¿Qué origina la disfunción eréctil?

La disfunción eréctil se presenta cuando se  altera uno o varios de los mecanismos fisiológicos fundamentales de la erección:

  1. Sistema arterial normal: arterias peneanas normales, aportan  un buen caudal de sangre a los cuerpos cavernosos;
  2. Buen funcionamiento del sistema corporo-oclusivo, para que retenga la sangre dentro de los cuerpos cavernosos y permita alcanzar la rigidez; sistema nerviosos en perfecto estado para la transmisión nerviosa;
  3. Situación hormonal estable para mantener buen apetito y deseo sexual.

Por tanto lea erección es producto de: Cuando no hay estimulación sexual, el flujo de sangre dentro del pene es muy bajo, lo que lo mantiene en estado flácido o no erecto. Cuando se recibe estimulación sexual (a través de cualquiera de los órganos de los sentidos o incluso de la imaginación), las arterias del pene se relajan y se dilatan, y el flujo sanguíneo hacia el pene aumenta mucho. A medida que el pene se expande, las venas del pene, que tendrían que devolver la sangre del pene hacia la circulación de retorno, se comprimen, y la sangre no puede salir mediante el sistema corporo-oclusivo. Con un aumento en el flujo sanguíneo que entra y una reducción en el flujo que sale, el pene se vuelve cada vez más grande y se pone cada vez más duro  ya que la sangre se almacena en los cuerpos cavernosos.

Las causas pueden ser:

  1. Por lesiones orgánicas que determinan su aparición:
    • Alteraciones anatómicas del aparato urinario: incurvadura pene, fimosis, hipospadias…
    • Alteraciones endocrinas: diabetes (especialmente), alteraciones de los lípidos (colesterol, triglicéridos), hormonal (déficit de testosterona)
    • Procesos infecciosos
    • Lesiones neurológicas: Parkinson, esclerosis medular, lesiones medulares traumáticas…
    • Patología vascular: arterioesclerosis, hipertensión arterial…
  2. Secundario al ingesta de alcohol, drogas y medicamentos (son el 15% de los casos)
  3. Traumatismos: lumbar o de la pelvis;
  4. Cirugía de órganos de la pelvis: próstata, vejiga, recto.
  5. Psicológicas: debido a factores afectivos, de desarrollo, interpersonales, de conocimientos, ansiedad, miedo al fracaso, sentimientos de culpa, infidelidad, eyaculación precoz previa, inseguridad, etc…

Las situaciones que más frecuentemente producen la disfunción son: enfermedades que afectan a los vasos sanguíneos y restringen el flujo sanguíneo hacia el pene, como la diabetes, la hipertensión (tensión arterial alta), el exceso de colesterol o las enfermedades cardíacas. Situaciones que interrumpen la conexión entre el sistema nervioso y el pene, como la cirugía de próstata o lesiones traumáticas en la zona. Muchos medicamentos (algunos de ellos empleados para tratar la hipertensión y las depresiones) causan disfunción eréctil entre los efectos secundarios no deseados.

¿Existen factores de riesgo que favorezcan la presentación precoz de la disfunción eréctil?

Entre los  hábitos de riesgo que pueden conducir a que se desarrolle  son: el consumo de sustancias adictivas legales: tabaquismo, el consumo excesivo de alcohol o ilegales (cocaína, hachís; drogas de diseño), y  el estrés.

La edad, ¿tiene importancia en la presencia de disfunción eréctil?

Una gran controversia es la asociación de disfunción eréctil y envejecimiento, haciendo referencia  a que la sexualidad tiene fecha de caducidad; lo que sucede es que el proceso de envejecimiento conlleva, a  un periodo refractario mayor, es decir la necesidad de más tiempo  para una nueva erección después de un orgasmo.

La edad también parece afectar el tiempo necesario para excitarse y para la erección y la eyaculación. Todos estos se consideran cambios no patológicos.

Si la DE se da más en personas mayores, es sólo porque es más probable que sufran enfermedades asociadas a la DE y que usen más medicamentos que alteren la función eréctil.

¿Cómo diagnosticamos la disfunción eréctil?

1.-Historia clínica

Interesa recoger problemas médicos actuales y previos, medicamentos que se estén tomando y antecedentes de problemas psicológicos (estrés, ansiedad, depresión). Se investigara los antecedentes sexuales (inicio de la DE, frecuencia, calidad y duración de cualquier erección, etc.), se valora la motivación para el tratamiento y las expectativas del paciente. La DE es lógicamente cosa de dos, y puede ser apropiado entrevistar a la pareja sexual (cualquiera que sea la preferencia sexual del paciente).

El examen físico  se centra en los sistemas genitourinario, endocrino, vascular y neurológico, especialmente se deben buscarse evidencias de otras enfermedades (hipertensión, diabetes, ateroesclerosis, daño nervioso, etc.

En la valoración de la disfunción eréctil se utilizan cuestionarios para ver el grado de afectación y repercusión. Los más utilizados son el IIEF (International Índex of Eréctiles Function, es decir, el Índice Internacional de la Función Eréctil) y su versión más sencilla: el test SHIM (Sexual Health Inventory for Men, es decir, el Inventario de Salud Sexual para Varones).

2.- Pruebas  analíticas

Las pruebas analíticas deben adaptarse a los síntomas y factores de riesgo del paciente. Todos los pacientes deben realizare la determinación de glucemia, serie lipídica (colesterol, triglicéridos) y estudio hormonal (testosterona; si existe disminución del deseo sexual: la prolactina) para determinar si hay problemas del sistema endocrino.

3.-Exploraciones complementarias

Incluyen, dependiendo de las características del paciente:

  • Estudio ecográfico  y dúplex de las arterias peneanas
  • Determinación de la tumescencia y rigidez peneana nocturna
  • Pruebas de inyección dentro de los cuerpos cavernosos de sustancias vasoactivas

¿Cuál es el tratamiento de la disfunción eréctil?

La modalidad del tratamiento viene dictada por el problema específico que causa la disfunción eréctil. El primer paso es definir la causa, si es posible, y luego intentar identificar las necesidades y expectativas del paciente para ofrecer  la solución más sencilla y menos arriesgada.

A.-Medidas generales

  1. Modificar los hábitos de vida  y los factores de riesgo: Dejar de fumar, moderar el consumo de alcohol y de grasas, hacer algo de ejercicio y aprender a relajarse.
  2. Cambiar o reducir los medicamentos que puedan estar provocando, como algunos  antidepresivos, diuréticos, betabloqueantes y antihipertensivos.
  3. En la disfunción eréctil de carácter psicógeno: Psicoterapia y terapia conductual.

B.-Tratamiento específico:

  1. Disfunción eréctil de causa hormonal: La alteración de los niveles de testosterona se trataran mediante la administración de la misma vía intramuscular, lociones o parches. Antes de administrar la testosterona se debe hacer un tacto rectal y la determinación del PSA. Está contraindicada en pacientes con cáncer de próstata y con síntomas importantes de prostatísmo.
Fármacos de primera línea: Farmacoterapia oral

El mecanismo de acción de estos fármacos consiste en inhibir la enzima 5-Fosfodiesterasa, que se localiza en el cuerpo cavernoso, esto origina un aumento del flujo arterial, lo que produce relajación del músculo liso, vasodilatación y erección del pene.

Los tres inhibidores potentes y selectivos que han sido aprobados por la Agencia Europea del Medicamento (EMNA) y la Food and Drug Administration (FDA) de los Estados Unidos para el tratamiento de la disfunción eréctil.

Es importante destacar que no son iniciadores de la erección y requieren estimulación sexual para facilitar la erección.

Los fármacos son:

  • Sildenafilo (Viagra®). El sildenafilo se toma a demanda, sólo cuando se desea, y su acción comienza en 30 -60 minutos y dura hasta 12horras. Se administra en dosis de 25, 50 y 100 mg. La dosis inicial recomendada es de 50 mg.  Y debe adaptase en función de la respuesta del paciente y los efectos secundarios Su eficacia disminuya después de una comida grasa  debido a que se prolonga su absorción. No se recomienda más de una tableta al día.
  • Vardenafilo (Levitra®). El Vardenafilo  se toma a demanda, resulta eficaz desde los 30 minutos después de la administración. Su efecto disminuye con las comida grasas. Se administra en dosis de 5,10 y 20. La dosis recomendada es de 10 mg. Adaptándose después al paciente
  • Tadalafilo (Cialis®). El Tadalafilo es eficaz desde 30 minutos después de su administración, con una eficacia máxima al cabo de 2 horas. La eficacia se mantiene durante un máximo de 36 horas y no se ve afectada por los alimentos.  Se administra en dosis de 5,10, 20 mg. La dosis de Tadalafilo de 5 mg. Es una dosis diaria y se puede utilizara en aquellos pacientes que han sido sometidos a cirugía de prostática  que ha originado alteración de la potencia sexual así como en la eyaculación precoz.

Los efectos colaterales más frecuentes son cefaleas, sofocos, dispepsia, congestión nasal, mareos, anomalías de la visión ( sildenafilo y vardenafilo); dolor espalda y mialgias (tadalafilo).

La elección del fármaco depende del paciente,  sus expectativas y debe saber si un medicamento es de acción breve o prolongada, sus posibles inconvenientes y como utilizarlo.

Un aspecto importante en la administración de estos fármacos es la SEGURIDAD CARDIO-VASCULAR:

  • Los nitratos ( nitroglicerina, mononitrato de isosorbida o dinitrato de isosorbida, nitrato de amilo) están totalmente contraindicados con el uso de sildenafilo vardenafilo y Tadalafilo.
  • Antihipertensivos: La administración simultánea de los inhibidores de la 5-Fosfodiesterasa con antihipertensivos ( inhibidores de la enzima convertidora de la angitensina, antagonistas de los receptores de angiotensina, antagosnistas del calcio, betabloqueantes y diuréticos) pueden producir pequeñas reducciones aditivas de la presión arterial.
  • Interacción con los alfabloqueantes: Pueden ocasionar la asociación de ambos fármacos hipotensión ortostática, por tanto hay que ajustar dosis.
Fármacos de segunda línea: Inyecciones intracavernosas

Los pacientes que no responden a los medicamentos orales se les puede ofrecer la administración de la inyección intracavernosa de Alprostadilo (Caverject®). La tasa de éxito es elevada 85%

La aplicación del fármaco necesita u programa de formación en consulta ( una o dos visitas) para que el paciente aprenda el proceso correcto de inyección. En caso de destreza manual limitada puede enseñarse la técnica a la pareja.

Los efectos secundarios generales son mínimos, y localmente destaca el dolor y la erección prolongada.

Tratamiento de tercera línea: Prótesis de pene

La implantación quirúrgica de una prótesis de pene puede contemplarse en los pacientes que no responden a los fármacos o que prefieran una solución permanente a su problema.

Existen dos tipos de prótesis: maleable (semirrígidas) e inflable (de dos o tres piezas). La mayoría de los pacientes prefieren los dispositivos inflables de tres piezas debido a las erecciones  más “naturales” que se logran; sin embargo las prótesis inflables de dos piezas pueden ser una opción con menos complicaciones mecánicas y más fáciles de implantar. La implantación de prótesis depara una de las tasas más elevadas de satisfacción (70-87%) de entre las opciones de tratamiento de la disfunción eréctil siempre que se realice una indicación adecuada.

Las dos complicaciones principales de la implantación de las prótesis de pene son la infección (2-3 % y los fallos mecánicos (menos del 5%).

Prevención de la disfunción eréctil: lo más importante

Cambiar los hábitos de vida que afectan a la salud de las arterias y venas: no fumar, moderar el consumo de alcohol y de grasas (particularmente grasas saturadas), hacer algo de ejercicio y aprender a relajarse.

Muchos especialistas opinan que una de las medidas preventivas más efectivas consiste en hacer el amor frecuentemente con una pareja afín, buscando el placer.